dibujos en el agua

jueves

 

El Tambor

Abandonarían la tienda del juguetero para desembocar en las fauces de la iglesia, de allí, directo a la pequeña caseta de confesión, la madre de Oskar se pierde trás las cortinas y comienza su rezongo de pesadilla. Frente a frente. La imagen de una señora y su niño en brazos, domina todo el espacio que rodea a la caseta. Oskar se acerca a ellos y se detiene a observarlos detenidamente, acerca un taburete de esos para arrodillarse frente a la mujer y escala los candelabros y las velas encendidas. Llegar hasta el nivel del pequeño muchacho semi desnudo fue fácil para él. Los hombros desnudos y la papada de bebé sobrealimentado, los rizos de su cabello congelado y las manos en señal de exclamación. Oskar ensarta entre los dedos de la pequeña mano de yeso una de las varillas de su tambor y luego la otra en la palma de la otra mano, como si hubiese sido diseñado para que sujetara estos maderos. Le cuelga la tirita para que el tambor quede en su puesto sobre la panza. Así de pronto todo estaba completo para que sucediera algo. Oskar levanta las cejillas y le grita;¡ vamos!. Música.¡ Un dos un dos !. Le agrega una cachetada en la regordeta mejilla de la estatuilla. ¿ No puedes tocar ?. ¿O no quieres tocar ?. ¡ Mentiroso, tú lo puedes todo!. El retoque brillante de las pupilas, el acabado de las uñas de la mujer, los vestidos tejidos. Oskar golpea con las varillas el ambor comenzando una trama de golpes de tamborilero. Con todo este ruido el gran sacerdote lo sacó de allí y el pequeño sacristán, de faldillas blancas retiró las partes instrumentales que quedaron colgando del jovencito abstraído. El pequeño Oskar se refugió entre las faldas de su madre llorando y gritando. Mientras la pareja de la señora y el bebé rodeados por velas quemándose, mira a la nada, ellos abandonan juntos la bóveda de la iglesia, que emite una cantarina despedida, hecha con el eco de sus propios gritos.

Comments:
me gusta como escribes.

Feliz año nuevo.
 
volker schlondorf aparece tocando un tambor de villancicos
 
Qué crisis de fe tan extraña...
 
El Tambor, pelicula de mierda.

Me volví loco por verla tan joven.

Saludos, suerte y exito.

P.D: Vamos a leerlo a ver que pasa.
 
lindas imágenes
 
El tambor de hojalata. Hoy está muy germanófila la blogosfera. Qué bien.
 
Mario, lo del Tambor me acordo de mis epocas en la banda de mi colegio en la que tocaba tal instrumento. Gracias!!!
 
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