dibujos en el agua

sábado

 







Un terrón de tiza

 Un terrón de tiza cuando es empujado contra el suelo se gasta tanto como la fuerza con que se aplasta mande. Y deja sonar un ronquido de baja frecuencia obligado. Y esparce un pequeña nube de pedazos de pan, el color no importa, aunque casi siempre es blanca esa nube de pedazos. Y todo se debe a que el cemento sobre el que se raspa, es más duro que el terrón. Y esta unión severa, deja a cambio de gastarse asegurando su demolición completa, una línea. Que es hecha de memoria, por que se memorizan las líneas que se necesitan para hacer que la mesa abierta de cemento quede dividida en figuras. En patios encementados, en plazas de cemento y a veces, en la vereda que bordea la calle, que es una vereda más grande. Otras veces estas figuras son enumeradas cada una en el centro. Hasta completar un avión con cuadrados numerados, sobre los cuales se podrá saltar con una tarra vacía de betún de zapatos, llena de arena,con todo un compendio de reglas que estos dibujantes mandan.

 











Se pueden contar todas estas piscinas vacías

Se pueden contar todas estas piscinas vacías, donde van a parar las hojas secas, cajas de cemento que tienen en su fondo cosas desoladas, cosas abandonadas en una mantilla de agua podrida verde, las guardan con agua en invierno, para que sus paredes no se partan y el agua que era clara y transparente, en la que estos cabezas se bañan, ahora es un caldo de jalea verde que empuja sus paredes hacia afuera de su centro, vendiéndolas en su fuerza y son más de penumbrosas que las piscinas vacías. Piscinas vacías de cemento vacío de color celestial emblanquecido y marcas de patas de aves en su pequeña costa que tienen. Y a veces la fuerza de la tierra le gana la fuerza a los muros celestiales y aparecen grietas, por donde escapa el agua. De todas formas su paralelepípedo sentido se ha vuelto, vacías, confuso con un motivo erróneo  Y hasta cuando se les ven sin gente en ellas o cerca de ellas, con esa superficial e idéntica foto del cielo, contienen en esta figura de cemento una ventana horizontal que no va a abrirse nunca, quizás solo cuando estén vacías y es que se les ha derretido este vidrio de agua que tenían.

 











Durmiente

Era del tamaño de una arveja y durmió todo el invierno pegado al vidrio. Hay dos líneas plateadas, una, más pálida, la hizo por donde entró en otoño y la otra, más brillante, la marcó al irse en verano.


 















Clicks

  Clicks, hizo él sobre el nombre de ella. Y fue hasta el álbum donde guarda las fotos de ella misma. Clicks, en esa carpeta y clic de nuevo sobre la que de lejos es la mejor foto parece. Llena al abrirse el recuadro de la pantalla. Está sentada mirando hacia arriba, hacia la cámara que ella misma puso. Clicks en aumento, más, más y tiene frente a sí, solo la cara con sus dos grandes ojos de charol. Los pixeles, los neones, los zig zag de su loca boca. El punto blanco que hace que todo ojo sea una mirada. La flecha del mouse sigue la orden de él, va hacia la x del costado superior derecho, aunque la sigue mirando, la flecha ya esta disparada y cruza la frente de ella, el fondo del salón de la fotografía. Todas las conversaciones digitales. Las reuniones en placitas de calle. En cafés y camas desordenadas. La flecha rasga el aire falso de la pantalla falsa y queda ensartada en la x que hace que se seque todo este lago de posibilidades, sin sabor deje estas manzanas, para dejar en su lugar, solo un desesperante, cursi y pragmático fondo de pantalla.  

 











Aviones

La primera vez que alguien me tomó la mano, más allá de querer sujetarme, fue la niña Lola, fue más emocionante que tener  bajo la cama, la caja del libro que enseñaba a hacer pisos para sentarse, llena con lápices de color verde y un cuaderno. Le decíamos así por que ella decía que era lola y no niña, decía que ya sabía todo lo que una mujer debía saber de la vida, me llevó cruzando todo su patio de pasto hasta el resto del patio trasero. Yo había calculado varias veces cómo sería un encuentro en un patio trasero. Y este era un lugar discreto y semi-abandonado desde donde venían unas secuencias de tec tec intrigantes. Cuando lo vi, le solté la mano inmediatamente a la niña lola y sin darme cuenta: puesto al final de un gran palo vertical, clavado al centro del patio; había un pequeño aeroplano amarillo, al que el viento le hacía girar rápidamente su fina hélice. De allí venían esos tetec. Ese día supe, que , más que el amor y la comprensión de las andadas de la niña lola, mi especialidad iban a ser las aviaciones del mundo.

 











Árbol

Hoy se han cortado dos árboles enormes y desarrollados, que yo mismo planté hace mucho en jardín muy pequeño de una casa pequeña.
Habían levantado la vereda y roto las cañerías de agua. Sus ramas anudaban los cables de luz. Sus hojas rojas anegaban las calles en otoño. Para la mayoría de las personas , sus crímenes eran demasiados. Eran pocas, estas personas, las que supe, juntaban sus hojas en otoños, de las que sé hacían cubiertas de cuadernos y pequeños cuadros. Las que se detenían a conversar bajo la sombra, o se besaban allí, intercambiaban objetos domésticos, tazas con arroz, hasta chalecas rojas, era un lugar cubierto. Cobijado. Donde antes estaban sus grandes sombreros de hojas, ahora solo hay cielo. Se han acabado las lecturas, los corazones tallados en caligrafía. No queda nada más que pedazos de madera muerta. Su estocástica casa de ramas, ahora está ordenada y cuadriculada.
Todos estos restos se han guardado para  tallar algo en ellos. Y mientras se tallen estas figuras que hay dentro de estos troncos, estas pinzas de cangrejo, estos enanos gigantes, se puede llegar a redactar una turbia afirmación, estas manos de dedos terminados en caras risueñas y raras, acaso vana, ...nunca plantes, ni dejes crecer algo demasiado grande en un espacio tan pequeño, estos peces con hélices y aletas, ...si lo haces, tendrás que cortarlo un día y hacer algo bello con sus restos...estas raras sillas de tres patas.






 










Gaviotas

Se escuchan voces de gaviotas. Sobrevolando los cordones de árboles, pasan con aletazos largos y suaves. Han evitado el cielo de la ciudad y comienzan a reagruparse, vienen tirando de las manillas que arrastran las cortinas de la lluvia. En pocos momentos esta agua que cae empujada por su peso llega a los patio de allá abajo y sigue cubriendo el resto de todos los techos, hace con ellos una música de lata y agua, tan conocido y hasta somnífero. No se puede culpar a las gaviotas por traer agua, como lo hace la gente, la culpa es del agua, por no dejar que nadie salga a su  patio a fabricar las figuras de papel que habían planeado para ese día, los cocktail servidos en copas de vidrios coloreados, todas estas conversaciones y tandas de risa planificadas. Y esta aguada cortina es imposible, hará toda la fiesta para ella sola. Nadie está invitado. Y los que no están invitados fabricarán estas figuras de papel de arroz bajo techo, estas copias de la torre de Sant'Elia. Apuntarán en sus figuras de papel ...un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de SamotraciaY algunos van a quedarse sobre la cama, acostados y vestidos. Y volverán a dormir, por que el ruido de la lluvia y los ganchos del viento sobre los árboles, es igual al que nos llega del golpe del agua y el acero de un barco abatido hace años en el mar.


This page is powered by Blogger. Isn't yours?

Creative Commons License